SUPERA TUS MIEDOS

FEAR LOVERS. Copyright Manuel Taboada: https://goo.gl/QHBJvi

Superar tus miedos

¡Última entrega! Aquí termina la trilogía que titulé “Guía para superar tus miedos en tres sencillos pasos”. Hoy vamos a contar con la versión definitiva, sencilla y rápida para superar tus miedos. Ya lo decíamos al inicio de la trilogía. Hablaremos de:

“Cómo hacer para vencer todo aquello que deseemos vencer. Pero con cabeza. Con salud. Con inteligencia. Vamos, que seremos muy prácticos y realistas. Os trataremos de enseñar qué se puede hacer para superar cualquier miedo, siempre que sea un miedo irreal, irracional o incompatible con tu desarrollo laboral o personal (por que sí, hay miedos que merece la pena mantener)”.

Fases para superar el miedo

1º. Conoce tus miedos, obsérvalos. Se curioso.

Si leíste la primera entrega de esta trilogía sabrás ya qué es el miedo. Conócelo, obsérvalo. Se curioso. No apartes la mirada, no reniegues de tu cuerpo. Muchas veces no sólo tenemos miedo a algo, sino también a experimentar miedo en el cuerpo. Por que nuestro cuerpo hace cosas desagradables cuando siente miedo. Lo que ocurre es que necesitamos experimentar esas reacciones corporales. Si no llegamos a conocerlas, a identificarlas, sin asustarnos, no podremos saber cuándo estamos empezando a ponernos temerosos. Tampoco podremos superarlo. Si no nos damos cuenta de nuestro cuerpo, él nos avisará de otras formas: un ataque de pánico repentino, un problema muscular, digestivo o cardiovascular… Es preciso escuchar.

 

2º. Ordena tus miedos, divídelos.

En la segunda entrega escribí sobre cómo ordenar para vencer. Dividir para vencer. Es sentido común aplicado al bienestar personal. Si algo te atemoriza en extremo, acércate poco a poco. La humildad y la modestia es aquí, un don. El miedo nos enseña nuestros límites, aquellas situaciones que nos superan. Pero gracias a estos aprendizajes, con humildad y modestia, podemos escoger retos más pequeños. Así, por paradójico que parezca, venceremos al miedo más grande. Dando un rodeo. Empezando por aquello que, dándonos miedo, es un miedo que toleramos, un miedo que sí podemos superar.

 

3º. Convive con el miedo que hayas escogido vencer.

Convive con el miedo, el miedo que tú hayas escogido. Lo bello del miedo es que nos señala cuándo debemos parar o retroceder. Se trata de hacer una parada táctica. Tal vez retroceder unos pasos. Si conoces el miedo y cómo lo experimenta tu cuerpo y sabes escoger una meta equilibrada, has vencido. O lo harás antes de lo que piensas. Se trata de escoger tus propias metas con un nivel de miedo que toleres. Requiere esfuerzo. Pero un esfuerzo tolerable. Haciendo del miedo un aliado, puedes escoger con qué nivel de miedo quieres convivir. Y continúa, habiendo escogido tú los capítulos de tu propia aventura. A tu ritmo. Conviviendo con las emociones que tú decidas convivir. Escogiendo qué intensidad estás dispuesto a experimentar. Antes de lo que te imaginas, el miedo habrá cambiado. Si esperas un poco más, el miedo irreal, el aprendido, el que sabes que no tiene sentido de ser, ese miedo que quieres superar, con un poco de tiempo, desaparecerá.

 

4º. Termina de vencerlo en paz, o no termines. En ese caso, vuelve a repetir cuando tomes aliento.

Como se suele decir en estos casos, ahora viene el último punto, pero no por ello menos importante. Al revés. Se puede decir que, sin esta última fase, no se consigue superar los miedos. Consiste en terminar calmado, o no terminar. Me explico. Si te has propuesto superar un miedo, pero no lo has conseguido, no lo dejes. Si algo te ha asustado, vuelve a acercarte, vuelve a intentarlo. Los seres humanos aprendemos mucho por las consecuencias de lo que hacemos. Y si huyes de algo que te ha asustado, lo que vas a aprender es que huir es lo que hace que el miedo se calme. Y así, al final aprendemos que huir es lo único que necesitamos, haciendo que el miedo crezca. Lo suelo explicar de otro modo. Cuando un profesor de equitación le dice al alumno que vuelva a subirse al caballo del que se ha caído, lo hace por un motivo. Si el alumno se va su casa sin haberse subido de nuevo, el profesor sabe que, con toda seguridad, ese alumno no volverá a clase…

Tu guía definitiva para superar tus miedos

 

1º. Conoce tus miedos, obsérvalos. Se curioso.

 

2º. Ordena tus miedos, divídelos.

 

3º. Convive con el miedo que hayas escogido vencer.

 

4º. Termina de vencerlo en paz, o no termines. En ese caso, vuelve a repetir cuando tomes aliento.

 

Con estos sencillos, aunque costosos pasos, podrás superar el miedo que te propongas superar. Te recuerdo que, si sientes que los miedos te superan, afectan a tu trabajo o a tus relaciones, o te están haciendo perder la esperanza en un buen futuro para ti, solicita orientación de un especialista. En Psicólogos MyP te podemos ayudar.

Si tienes dudas o quieres que en próximas entradas tratemos algún tema en particular, no lo dudes, escribe en los comentarios. ¡Te responderemos en cuanto podamos!

Manuel Taboada.

ORDENA TUS MIEDOS

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¿Para qué ordenar los miedos?

Hoy os presento el segundo capítulo de esta trilogía pensada para ayudarte a superar tus miedos. Quiero enseñaros una de las formas más útiles conocidas para alcanzar ese objetivo. En psicología lo llamamos: jerarquizar. ¿Para qué sirve?

Es sentido común, pasado por el filtro del conocimiento científico. La idea es simple: vence primero aquello que menos miedo te de, luego ve a por el siguiente miedo. Es tan simple que en muchas ocasiones nos olvidamos. ¿Te has dicho a ti misma o a ti mismo, en alguna ocasión, que hablar en público es imposible para ti por los sudores que te entran sólo de pensarlo? Imagínate hacerlo…

Ahora te propongo algo diferente. ¿Y si cambias la pregunta? ¿Y si en vez de preguntarte si serás capaz de hablar en público, te preguntas si serás capaz de hablar delante de una o dos personas conocidas? ¿Esto te hace sentir más capaz? Espero que tu respuesta sea afirmativa. Con mucha probabilidad lo será. Se trata de dividir para vencer.

 

Ordenar para dividir

Te recuerdo la entrada que publiqué en marzo, “Cómo alcanzar nuestros objetivos personales o profesionales”. Allí os comentaba algunos simples trucos para alcanzar nuestras metas, dividiéndolas. Sirve también para superar los miedos. Ordenarlos es, en parte, una forma de dividirlos en pequeñas partes. Estoy convencido de que, si miras a tus miedos de esta forma, y te enfocas en el primer escalafón, te sentirás más confiado. Capaz de superar, con mucha seguridad, ese primer paso.

Además, ordenar los miedos, dividiéndolos, es útil para practicar lo que yo llamo “hacer con la emoción”. Me explico:

Imagínate que estas tumbada o tumbado en el sofá un domingo por la tarde. Es agosto. En Madrid. Tienes el ventilador apuntándote. Hace mucho calor. Y oyes que la lavadora ha terminado. ¿Te ilusiona levantarte y poner la lavadora? ¿Sientes entusiasmo por sacar, ordenar, colgar, cada prenda? No lo creo… Sin embargo, sí puedes levantarte y tender la lavadora. Y lo haces con apatía. Te levantas con calor y sin ganas, y empiezas a poner la lavadora. Sabes que, si no lo haces, la ropa acabará oliendo mal, arrugada, echa una pena. Y cuando llevas media lavadora tendida ya no te acuerdas de la apatía, del calor ni de las pocas ganas. Hasta estas entretenida o entretenido.

Ordenar tus miedos para vencer

¿Qué ha pasado? Que has hecho algo, con una emoción, que te ha acompañado mientras lo hacías. Y antes de terminar la tarea, esa emoción inicial ha cambiado. ¿Podrías ensayar esto si la emoción es el miedo, en vez de la apatía? Enfócate en la primera tarea que nos da un poco de miedo. Por ejemplo, exponer esa charla, primero, a un buen amigo a amiga, en vez de a toda la clase. ¿Podrías hacerlo, empezar la tarea, con un poco de miedo? Estoy seguro de que antes de que te lo imagines, ese miedo ha disminuido. Incluso puede desaparecer por completo. Cuando menos te lo esperes.

¿Cómo ordenar?

Antes de empezar debo hacer una advertencia a los lectores y lectoras. Es muy importante tener una valoración de un psicólogo especialista en salud mental si hay miedos que están limitando tu vida. Si sientes que algunos de tus miedos no te permiten ir a trabajar o limitan tu desarrollo profesional, si están poniendo en tensión las relaciones con las personas que más quieres o si te están provocando un gran sufrimiento, no lo dudes, solicita una cita con un psicólogo certificado. En Psicólogos MyP podemos ayudarte. Ponte en contacto con nosotros, te ofrecemos una primera consulta gratuita donde resolveremos las dudas que tengas.

Ordena tus miedos de menos a más

Si no te encuentras en la situación anterior, te propongo unos simples consejos para ordenar tus miedos:

  • 1º. Escoge un miedo a vencer. Pongamos el ejemplo del miedo a conducir. Imagina, de entre todas las situaciones posibles del miedo escogido, la más temida. Tal vez sea estar en un atasco. O que se estropee el coche en mitad de la autopista. ¿Quizá conducir bajo la lluvia y de noche?. Aquí se trata de esto: escoger lo que más miedo te de, la situación imaginada que más miedo te de a ti. Por tanto, depende exclusivamente de lo que tú pienses sobre aquello que te da miedo. En cada persona es diferente. Esta situación imaginada diremos que da un miedo de 100 (anotalo así, con puntuación numérica).
  • 2º. Escoge ahora la situación que menos miedo te de. Si seguimos el ejemplo del miedo a conducir, tal vez lo que menos miedo te de sea estar sentado con el coche parado, o conduciendo por la calle donde vives. Esta situación da un miedo de 1 (sobre 100).
  • 3º. Ahora imagina algo intermedio. Tal vez conducir por tu barrio, sin salir de él. Esta situación daría un miedo de 50. Un miedo intermedio.
  • 4º. Finalmente, ve sumando situaciones que, imaginadas, generen un miedo entre el mínimo, el intermedio y el máximo.

Cuando termines con este ejercicio, tendremos la jerarquización de tus miedos hacia algo en concreto. Y tendremos el miedo dividido en pequeñas partes. ¿Qué hacer ahora? Viene la parte más emocionante. Aquella en la que nos ponemos en acción. La parte en que empiezas a superar tus miedos. El momento en que empiezas a reconocer el poder que sí tienes para decidir sobre tu vida.

Ordenar para actuar

Pero eso será en la siguiente entrada. Recordad que, si piensas que el miedo te está superando, que condiciona tu vida, tal vez sea mejor visitar a un especialista. Pero si lo que quieres es retarte a ti misma o a ti mismo, en un ejercicio de conocimiento y crecimiento personal, te espero aquí el mes que viene, en el capítulo final de esta apasionante trilogía para superar los miedos.

Un último apunte, te comento que en Psicólogos MyP contamos con un equipo de Realidad Virtual de última generación con el que podemos ayudarte a vencer tus miedos. Cuánteme cuál es tu miedo aquí o en los comentarios. Mi compromiso es ofrecerte una orientación sin compromiso.

Ya me despido. Espero, con todos mis deseos, haber servido de inspiración para tu bienestar personal.

Recibe un fuerte abrazo,

Manuel Taboada.

CONOCE EL MIEDO, CONOCE TUS MIEDOS

¿Qué es el miedo?

Antes de responder nos gustaría saber qué significa para ti sentir miedo. ¿Qué piensas cuando lo sientes? Nos han enseñado muchas cosas sobre esta emoción. Culturalmente no está muy bien vista, la verdad. El miedo muchas veces se ha asociado con debilidad. Y por ello muchas y muchos de nosotros hemos aprendido a ocultarla. A veces incluso a nosotros mismos.

Basta de rodeos. Vamos a ser rápidos y concisos. ¿Qué es el miedo? Una de las cinco emociones básicas. Sí, una emoción. Esa es la respuesta rápida y sencilla. Una emoción de entre las muchas emociones humanas. Y además de las básicas. Veamoslas: ira, asco, tristeza, alegría y miedo. Estas son las emociones básicas. En MyP psicólogos te la presentamos en este video. Si queréis saber más de la película, no dudéis en visitar esta entrada de nuestro blog hermano “Disfrutando del momento”, un blog muy especial de cine y psicología. Pero continuemos… Si el miedo es una emoción, ¿qué son las emociones?

¿Qué son las emociones?

El tema empieza a ser un poco más complicado. Para simplificar: las emociones son un tipo de información. Una muy valiosa para el ser humano. Es información que emite el cuerpo. En su propio lenguaje, uno muy diferente al hablado. Y cuyo objetivo es señalarnos qué necesitamos en un momento concreto. Es decir, las emociones son información en lenguaje corporal. Por ejemplo, la alegría nos mueve el cuerpo por dentro, ¿no es así? Nos informa que eso que está ocurriendo nos gusta. Además, nos impulsa a continuar haciendo eso que tanto nos gusta. Nos señala que “necesitamos” seguir haciéndolo.

Un paréntisis aquí. Si quieres conocer más sobre las emociones, te proponemos concertar una cita presencial o vía webcam en donde te informaremos sobre nuestros programas de práctica de la atención plena para el desarrollo emocional. Es una forma novedosa y muy útil de conocer las emociones.

Pero volvamos al tema. Antes hemos escrito la palabra necesitamos entre comillas porque lo de necesitar… no es del todo cierto. Al menos no en todas las ocasiones. Muchas veces las emociones nos señalan algo que necesitamos, sí. Pero otras muchas veces nos señalan algo que hemos aprendido que necesitamos, aunque no sea cierto. Por ejemplo, la alegría que sentimos (al menos yo…) al recibir una bolsa de chucherías de regalo… no señala que necesite comerme la bolsa de chucherías. Entera. No, no necesito eso. Con esto queremos decir que hay emociones que señalan necesidades reales, auténticas. Pero otras señalan necesidades irreales, es decir, aprendidas.

¿Qué nos quiere decir el miedo?

Hemos visto que las emociones hablan en otro lenguaje. El lenguaje del cuerpo. Es importante saber esto porque a las emociones hay que escucharlas primero. Luego podremos entender qué nos quieren decir. Siempre que las conozcamos bien, claro. El miedo, si habéis visto el video anterior, nos señala que hay algo peligroso para nuestra integridad física. Y nos mueve el cuerpo por dentro. Nos lo mueve invitándonos a salir corriendo. O a defendernos. Pero casi siempre, nos invita a paralizarnos. ¿Cuándo ha sido la última vez que has salido corriendo delante de algo que te asustaba? El miedo sirve para eso. ¿Cuántas veces te han sentido paralizada o paralizado? Seguramente muchas más veces… Toma nota de tus respuestas a estas preguntas, serán de utilidad para conocer tus miedos (los que hayas aprendidos o los reales).

El miedo, entonces, lo percibimos cuando una estructura del cerebro, la amígdala, responde a algo que ocurre, fuera o dentro de nosotros, emitiendo neurotransmisores que acaban afectando a todo el cuerpo: aumenta la tasa cardíaca, la musculatura se contrae, el número de enzimas del estómago decae, la respiración se acelera y las pupilas se dilatan. ¿Reconoces el miedo? Esta forma que adopta el cuerpo es perfecta para salir corriendo o quedarse inmóvil. Esto es lo que pasa en el cuerpo.

Pero todas las emociones tienen un triple sistema de respuesta: en el comportamiento, en el pensamiento y en el cuerpo. Las emociones responden a la vez de estas tres formas distintas. La última la acabamos de ver. El miedo responde en nuestro cuerpo. Pero también responde en nuestro comportamiento: huimos o nos paralizamos. ¿Y qué ocurre con los pensamientos? Nos gustaría que respondieras tú a esta pregunta: ¿Qué se te pasa por la cabeza cuando tienes miedo? ¿Qué clase de pensamientos aparecen cuando sientes miedo?

El miedo, ¿enemigo público número uno?

El miedo es la emoción básica que mejor define a la ansiedad. Podemos decir que la ansiedad es un miedo sin motivo aparente. Algo de lo que nos sentimos agobiadas o agobiados, pero que no es fácil identificar. La ansiedad muchas veces viene sin motivo aparente. El miedo, en cambio, es provocado por algo muy concreto. Podríamos decir que la ansiedad es el miedo irracional que surge sin motivo aparente.

Pero también el miedo está involucrado en las fobias. Podríamos decir que las fobias son miedos irracionales a cosas que son, objetivamente hablando, inofensivas. Los problemas de salud mental relacionados con la ansiedad, según el Ministerio de Sanidad y Consumo de España, afectan a aproximadamente 16 de cada 100 adultos en el país. Si consideras que te encuentras entre ellos o ellas, no dudes en acudir a una primera consulta gratuita. Te orientaremos para conocer si te puedes beneficiar de un tratamiento psicoterapéutico o no, y te ofreceremos las alternativas más ajustadas a tu situación.

Ahora te toca a ti. Es importante que conozcas tus propios miedos. Un consejo: no temas al miedo. Observa, con curiosidad, cuándo sueles quedarte paralizada o paralizado. ¿En qué áreas de tu vida no estás avanzando lo que te gustaría? Es posible que el miedo, como buena emoción básica, te esté informando de algo importante para ti. No te avergüences. El miedo es algo muy presente en nuestras vidas. Todas y todos sentimos miedo. Lo importante no es vencerlo, no ahora. Tampoco para siempre. Lo importante , por ahora, es ser sólo un poco más consciente de él. Este es nuestro objetivo en esta primera entrada.

¿Qué tiene de bello el miedo?

Insistimos. En MyP psicólogos creemos que la belleza está allí donde se encuentra un sentido a las cosas. Allí donde construyes tu propio sentido personal a lo que te ocurre. ¿Qué sentido tiene para ti el miedo? ¿En qué te ha ayudado? ¿En qué te ha perjudicado? ¿Qué te ha enseñado? Para nosotros el miedo es bello porque tiene un sentido claro y doble. Primero nos protege. Pero después nos enseña. Cuando aprendes a reconocerlo, es capaz de enseñarte qué miedos son auténticos y cuales aprendidos o irreales. Nos enseña cuándo estamos sobrepasando nuestras capacidades o cuándo estamos asumiendo demasiados riesgos. Es muy útil conocer esto. Nos señala cuándo necesitamos dar un paso atrás, reponer fuerzas, aprender cosas nuevas y coger carrerilla. Para dar un salto más. Para dar un nuevo paso adelante en nuestro viaje.

 

Esperamos con mucha ilusión vuestros comentarios y opiniones. Esperamos de todo corazón que este pequeño texto os sirva de inspiración y crecimiento. Un saludo fuerte y hasta la próxima entrada.

GUÍA PARA SUPERAR TUS MIEDOS EN TRES PASOS

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Capítulo 0. Introducción: cómo superar miedos.

Hola a todas y todos. Hoy presentamos nueva trilogía. Y es que en Psicólogos MyP nos estamos acostumbrando a escribir así. En trilogías. Podéis leer otras como esta en entradas anteriores. En el pasado hemos hablado de pensamiento y emoción, del poder de los pensamientos, las creencias irracionales o la flexibilidad cognitiva. Esta vez hablaremos de superar nuestros miedos. Esos miedos que nos avergüenzan un poco. Pero también hablaremos de superar los miedos más fuertes, esos que a veces no nos dejan vivir como nos gustaría. Veamos con más detalle cómo serán los siguientes capítulos de esta pequeña pero apasionante guía de superación personal.

Capítulo 1. Conoce tus miedos.

En la primera entrega veremos qué es eso del miedo. Le daremos un par de vueltas. ¿Hay algo bello en el miedo? Intentaremos, por extraño que parezca, encontrar belleza allí donde no la esperamos. Siendo fieles a nuestra filosofía, buscaremos formas distintas de pensar y entender el miedo. Primero os ofreceremos información científica sobre las emociones y el miedo en particular. Luego buscaremos un sentido a esa emoción. Y con toda probabilidad, encontrando un sentido, hallaremos belleza.

Capítulo 2. Ordena tus miedos.

En psicología lo llamamos jerarquización. Con ese términos nos referimos a poner un poco de orden en nuestros sentimientos y emociones. También nos referimos a planificar la solución de un problema. En realidad se trata de utilizar el sentido común. Ofreceremos unos consejos y trucos que hagan la tarea algo más fácil. Por que, ordenar los miedos, es el primer paso para superarlos.

Capítulo 3. Supera tus miedos.

En esta última entrada os daremos las pistas finales. Cómo hacer para vencer todo aquello que deseemos vencer. Pero con cabeza. Con salud. Con inteligencia. Vamos, que seremos muy prácticos y realistas. Os trataremos de enseñar qué se puede hacer para superar cualquier miedo, siempre que sea un miedo irreal, irracional o incompatible con tu desarrollo laboral o personal (por que sí, hay miedos que merece la pena mantener).

 

Pronto volveremos a publicar. Pronto contaréis con las respuestas. Hasta entonces, no olvidéis que estamos a vuestra entera disposición para cualquier consulta (info@psicologosmyp.com). Ya sabéis dónde nos podéis encontrar y dónde conocer más de nosotros (psicologosmyp.com).

 

¡Un saludo y hasta pronto!

Flexibilidad cognitiva (III); o cómo cambiar de opinión ante los demás

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Cómo cambiar de opinión ante los demás

Esta es la tercera y última entrega de esta serie de entradas. Hemos estado hablando de una de las manifestaciones más evidentes de lo que en psicología llamamos flexibilidad cognitiva: el cambio de opiniones. En la primera hablamos de por qué cambiar de opinión puede ser algo bueno. En la segunda sobre por qué suele costar tanto hacerlo. Y hoy vamos a señalar algunos consejos sobre cómo hacerlo. Buscaremos formas que nos hagan crecer, que nos hagan algo más sabios y que nos aporten salud. ¿Es acaso eso posible?

¿Es bello cambiar de opinión?

Ya lo señalamos en la primera entrada: “Cambiar de opinión es algo bello y que demuestra una excelente habilidad personal en quien lo reconoce”. En Psicólogos MyP pensamos que la belleza tiene que ver con encontrar el sentido a las cosas. Visto de esta manera, cambiar de opinión pueder ser una bonita manera de expresar asombro, cursiosidad o capacidad de innovación. Desde este puntobde vista, cambiar de opinión tiene sentido cuando es ejemplo de la cualidad del ser humano para maravillarse. También lo tiene cuando demuestra humildad, capacidad de aprendizaje o amor por el conocimiento. ¿Cómo podríamos, de otro modo, darnos cuenta de los cambios que tiene la vida, la sociedad o uno mismo, si siempre opinamos igual?

Te proponemos que cuando tengas que desdecirte a tí mismo delante de los demás, confirmar que estabas equivocado o que has cambiado de opinión, recuerdes que estás demostrando tu apertura de mente. Pero también tu capacidad para encontrar soluciones diferentes. Estás siendo capaz de adaptarte a los cambios. Que si no lo hicieras, la innovación sería imposible. No podrías aportar soluciones a problemas complejos. No podrías desarrollar nuevas ideas.

Valentía para cambiar de opinión

Por lo tanto, necesitamos aprender nuevos conocimientos para ser creativos. Y para adaptarnos a los cambios necesitamos dudar de nuestros pensamientos. Al menos dejarlos a un lado por un tiempo. ¿No demuestra esto que la realidad es algo cambiante? ¿Que no podemos aseguar que conocemos todos los detalles? ¿Que no lo sabemos todo? Se trata de entender que cambiar de opinión tiene sentido y sabiduría cuando estamos aceptando que nuestro conocimiento está limitado. Por definición. Cuando asumimos que no podemos asegurar al 100% la verdad de algo (o casi de nada). Entonces es cuando cambiar de opinión puede ser algo bonito. Expresa que estamos aceptando las limitaciones de lo que podemos conocer.

Pero aceptar que no lo sabemos todo delante de otras personas no parace fácil. Imagínate hacerlo delante tu jefe o compañeros y compañeras de trabajo. O delante de nuestra pareja o nuestros amigos y amigas. Expresar que estabamos equicovados o equivocadas ante los demás no es tarea fácil. Requiere valentía. Valentía para aceptar en público que somos seres limitados. Todas y todos. Que el ser humano es falible por naturaleza. Vamos, que tienes derecho a equivocarte. ¡Y a cambiar de opinión! Quien diga lo contrario estará hablando desde la ceguera, la ignorancia o desde el exceso de perfección.

Tres guías básicas para cambiar de opinión

Recuerda estos tres simples consejos. Te serán de mucha utilidad:

  1. Es sabio cambiar de opinión: demuestra que eres capaz de guiarte por hechos y no por creencias. Si los hechos demuestran que tu pensamiento era falso, cambias. Utilizas tu flexibilidad, curiosidad e innovación para alcanzar mejores resultados. A nivel personal, laboral o vital.
  2. Demuestra humildad y valentía: no puedes estar siempre en la razón. Tampoco conocer algo a la perfección. Ni adivinar desde un principio cómo van a cambiar las cosas. Y esto mismo le ocurre a todo el mundo. Aceptarlo y admitirlo cuando es necesario es un acto de coraje.
  3. Estás en tu derecho de cambiar de opinión: nadie tiene derecho a exigirte que no cambies. También tienes derecho a equivocarte. Aunque a veces se critique, no olvides que el derecho a cambiar de opinión te pertenece.

Esperamos que estos consejos os sirvan de ayuda e inspiración. Por que cambiar de opinión puede ser algo bello si sabes cómo hacerlo. Recuerda que si quieres saber más o aprender, desarrollar y consolidar estas u otras habilidades, en Psicólogos MyP estamos a tu disposición.

 

 

 

 

Taller: el Estrés del Revés, juzga diferente para vencer.

Taller para el estrés laboral (y otros)

En esta entrada presentamos un nuevo taller. Está diseñado para combatir el estrés laboral y lo hemos preparado especialmente para vosotras y para vosotros desde psicólogosmyp. Si te decides a participar, apenderás trucos fundamentales para reducir las emociones negativas asociadas no sólo al estrés laboral, sino al estrés que aparezca en muchas otras situaciones. Vas a poder conocer una forma completamente diferente de combatir el estrés. Tendrás la oportunidad de aprovechar tus propias experiencias y las del grupo. Y además, con la ayuda de nuestra atención individualizada, podrás obtener tus propias soluciones.

Combatiendo el estrés de una manera diferente

Nos han hablado siempre de este fénomeno de la misma manera. En el “Estrés del Revés, juzga diferente para vencer” vamos a utilizar otro punto de vista. No os vamos a desvelar aquí todo, pero sí queremos que os hagáis una idea de qué vamos a hacer. Se trata de experimentar en vuestra propia piel, como ya lo han hecho otras personas (por ejemplo en los talleres de ansiedad o de “pensar bien”), el poder que todas y todos tenemos para sentirnos mejor. Trabajaremos en grupo, pero también de forma individual. Aprenderemos de nuestras propias experiencias en un ambiente de confianza.

Seremos un grupo de mínimo 2 participantes y máximo de 6. Así aseguramos que todas y todos aprendemos sobre nuestro caso en particular. Después de romper un poco el hielo empezaremos a elegir qué cosas concretas nos gustaría cambiar. Veremos qué es eso de lo que hemos venido a hablar en este día. Vamos a compartir experiencias personales de trabajo y encontrar, entre todas y todos, las fortalezas que ya tenemos, aunque estén algo ocultas a nuestros ojos. Consumiremos, entre risas, descansos y un buen trabajo personal, tres horas de nuestras vidas.

¿Qué os ofrecemos?

Una experiencia diferente. Una ayuda concreta, definida y personalizada para reducir el estrés laboral que tengáis en vuestras vidas. Además del trabajo grupal, os entregaremos material para el trabajo invidual. Tendréis así la oportunidad de aprender ayudando a los demás tanto como recibiendo ayuda. Y de llevárosla a casa. Pero no acabamos así. En psicólogosmyp nos gusta asegurarnos, en la medida de lo posible, que lo que aquí se aprende, no se queda aquí. Por eso volveremos a ponernos en contacto, a los seis meses y vía email, para preguntaros qué tal lleváis el estrés y que recibáis una orientación nueva si así lo deseáis. Es nuestra forma de realizar un seguimiento de los beneficios adquiridos.

Ah, y no se nos olvida recordaros que para el descanso que haremos a mitad del taller, como obsequio, nos tomaremos un pequeño aperitivo, altamente recomendable.

Si quieres apuntarte, deja un comentario aquí abajo, escribe a manueltaboadaguijarro@gmail.com o pregunta lo que necesites en el 675 82 17 11. ¡Te informaremos de todos los detalles!

Flexibilidad cognitiva (II); o por qué cuesta cambiar de opinión

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Flexibilidad cognitiva (II);

o por qué cuesta cambiar de opinión

Hoy vamos a recordar uno de nuestros antiguos post (Flexibilidad cognitiva I). Continuaremos profundizando en este fenómeno psicológico que es la formación de opiniones y creencias. Os ofrecemos las claves de por qué suele costar tanto cambiar de opinión. ¿Preparada? ¿Preparado?

Cuando cambiar de opinión es algo desconocido

Para entender mejor por qué cuesta cambiar de opinión, lo primero que puedes hacer es observarte a ti mismo. Para unos segundos. Respira hondo. Y pregúntate: ¿cuando he mantenido una opinión a pesar de que en mi fuero interno sabía que no era cierta? Seguramente haya sido en momentos de discusión, en grupo o con otra persona. A veces incluso discutiendo contigo misma o contigo mismo.

Es mucho más fácil encontrar ejemplos cuando lo buscamos en otras personas. Veamos el caso de los políticos. Les vemos defendiendo sus ideas a capa y espada en los medios de comunicación, pero pocas veces admitiendo que se han equivocado. Mucho menos que han cambiado de opinión.

En psicólogosmyp no queremos ponértelo tan fácil. Piensa en ti misma o en ti mismo. ¿Te has dado cuenta alguna vez de haber cambiado de opinión demasiado tarde, o incluso de no haberlo admitido nunca en público? ¿Tal vez te has dado cuenta de que debías haber cambiado de opinión cuando ya era tarde para mantener aquella amistad, evitar esa discusión o herir a aquella persona? ¿Que había “señales” claras de que estabas equivocado pero a pesar de ello mantuviste tu opinión? Cuando cambiar de opinión es algo desconocido para alguien… ¿qué adjetivo usamos para describirle? Cuando a ti, lector o lectora, te cuesta cambiar de opinión a pesar de reconocer que ya no tienes razón, ¿cómo te sientes?

 

¿Por qué cuesta tanto cambiar de opinión?

Existen varios factores que influyen en las resistencias que todos tenemos a cambiar de opinión. Esperamos que encontréis vuestras propias explicaciones:

  • Vergüenza: esta emoción tiene una utilidad clara. Crear la imagen pública que deseamos. Cambiar de opinión en público es vergonzoso en parte porque nos han enseñado que somos nuestras opiniones y que somos algo estático. Sin embargo el pensamiento es sólo una parte de nuestra existencia y nuestra existencia es siempre, por definición, cambiante.
  • Aprendizaje por imitación: ya lo decía Nelson Mandela, el mejor ejemplo que puedes dar es a través de tu propio comportamiento. Y es que aprendemos por lo que hacen las personas que admiramos. Desde que somos niños. Así formamos nuestras opiniones, independientemente de si tiene o no tiene razón aquella persona a la que imitamos o si sus razones han dejado de ser válidas. Cambiar sería tomar conciencia de que nuestros referentes tal vez estén equivocados.
  • Creernos menos inteligentes: en las sociedades de mercado y tecnológicas la opinión está sobrevalorada. Si una vez opinaste algo y ahora opinas lo contrario significa que antes estabas equivocado y que puedes volver a equivocarte, y eso demuestra tu déficit de “inteligencia”. Sin embargo la auténtica inteligencia está en basar nuestras opiniones en hechos y en reconocer que no podemos tener acceso a todos los hechos sobre un mismo fenómeno. Es decir, inteligencia es reconocer que existen límites a aquello que podemos conocer. Es tener la humildad para aceptar que es imposible conocer la verdad última de las realidades que experimentamos.
  • Creer que nuestras creencias se han formado con mucho tiempo y con muchos datos: es habitual escucharnos hablando de algo como si lo conociéramos desde hace siglos. “Siempre lo he visto”. “Nunca pasa eso”. “Nada de esto cambia”. El cerebro humano es una herramienta muy útil, pero tanto que a veces se pasa… Es decir, para nuestro “sistema operativo” es más útil ver un suceso repetido algunas veces y opinar que se repite siempre. También es más eficiente recordarlo así, como algo estable y antiguo, aunque en realidad no lo sea. Si bien ayuda a no plantearnos la vida de forma constante, es un sesgo cognitivo que nos puede llevar a cometer errores. Y tampoco ayuda a cambiar de opinión.
  • Interpretamos según nos conviene: sí, eso me temo. Pensamos la vida según nuestros intereses. Si algo no encaja en nuestras creencias, lo cambiamos. Siendo precisos: nos fijamos sólo en aquellos sucesos que nos dan la razón. Por ejemplo, si creo que los huesos duelen cuando cambia el tiempo (algo que ha sido negado científicamente), me fijaré en el dolor cuando cambia el tiempo. Pero no recordaré todas las demás veces que sí dolió, y mucho menos recordaré las numerosas veces que dolieron cuando la presión, humedad y temperatura ambiental eran estables.

 

Si quieres profundizar más en el mundo de las opiniones, los pensamientos y en cómo utilizarlos para crear salud, no lo dudes: consúltanos aquí, acude a alguno de nuestros talleres o sigue este hilo. Pronto os contaremos el final deseado en nuestro siguiente post: cómo cambiar de opinión. ¡No te lo pierdas!

ALCANZAR NUESTROS OBJETIVOS PERSONALES Y PROFESIONALES

CÓMO ALCANZAR NUESTROS OBJETIVOS PERSONALES O PROFESIONALES

Vamos a ofreceros unos consejos claros y fáciles sobre cómo alcanzar vuestros objetivos más deseados. Para conseguir nuestros sueños perimero debemos pensar bien. Habrá unos sueños que puedan alcanzarse, seguro que sí, pero otros que no, dalo por seguro también. Ahora sí, sin aprender cómo establecer objetivos y sin trabajar duro, ¡olvídate!

¿Cómo establecer objetivos?

  1. Dejándolos por escrito: sí, escribirlos, a mano o en ordenador, ayuda a pensar mejor.
  2. Escribirlos en infinitivo mejor: por ejemplo “abrir un negocio”, no “venderé al por menor”.
  3. Dividiéndolos en partes y más partes, hasta que puedan hacerse en una sóla semana: por ejemplo, si partimos de cero, para “abrir un negocio” podríamos dividir en “comprar los productos”, luego en “llevar registro de comprar y ventas”, luego en “realizar el registro de compras y ventas, luego “aprender a usar el excell”, luego “hacer un curso de excell”, luego “encontrar un curso de excel”, luego “buscar un curso de excel”, etc.
    • Otro ejemplo: para “abrir un negocio” podríamos dividir en “comprar los productos”, luego en “ahorrar el dinero necesario”, luego en “ahorrar un poco al mes”, luego en “ahorrar un poco esta semana” (¡truco!).
  4. Importantísimo es hacer objetivos lo más concreto que podamos: por ejemplo en lugar de “ahorrar el dinero necesario”, sería “ahorrar 54.500 €”, o en vez de “ahorrar un poco esta semana”, “ahorrar 7€ esta semana” (¡truco!: ahorrar 7€ es más posible que ahorrar 54.500€!!)

¿Cómo alcanzar nuestros objetivos?

¡Soñando! Pero de forma realista, utilizando el optimismo inteligente. ¿Cómo? Ahí van los trucos:

  1. Ponte grandes objetivos con los que te sientas sereno, orgulloso y de los que podrías hablar a cualquier persona sin avergonzarte.
  2. Pon a examen los pequeños objetivos cada 3 meses: si no los consigues, cambia a objetivos más fáciles, sé realista.
  3. Pon a examen los grandes objetivos cada año: si no los alcanzas, cambia a objetivos más fáciles, sé realista.
  4. Esfuérzate todos los días en los pequeños objetivos. Sin esfuerzo no hay recompensa.

¡Ponte a TRABAJAR en tus sueños, haz realidad tus objetivos, usa el optimismo inteligente!

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autoestima

La importancia de la autoestima (I)

Uno de los motivos por los que más personas acuden a nuestra consulta es debido a la baja autoestima o falta de confianza. Cuando vienen a terapia no piensan que ésta pueda ser la base de gran parte de su malestar, pero enseguida llegamos a la conclusión de que se trata de esta falta de aprecio hacia uno mismo lo que nos causa gran parte de nuestros por problemas.

Por eso hemos creado una serie de entradas relacionadas con la autoestima que nos pueden servir para aclarar algunos conceptos.

¿Qué es la autoestima?

Tener una baja autoestima nos va a afectar en diferentes áreas de nuestra vida: en el trabajo, con la pareja, con nuestro círculo de amistades, etc. No le damos importancia, pero tener una buena autoestima puede marcar la diferencia en nuestra vida y en nuestra felicidad.

Pero, ¿qué es exactamente la autoestima? Aunque existen diferentes definiciones y formas de entenderla, consiste básicamente en la valoración que cada uno hacemos de nosotros mismos. Y comienza a desarrollarse desde que somos pequeños. Por las diferentes experiencias que vivimos, lo que nos dicen las personas de nuestro alrededor, lo que aprendemos, etc. Y esta valoración la hacemos de diferentes ámbitos de nuestra persona: el aspecto físico, la personalidad, las cualidades, las destrezas, etc.

Por tanto, la autoestima depende del concepto que cada uno tenemos de nosotros mismos. Y por regla general no estamos acostumbrados a que ese concepto sea demasiado bueno. En terapia solemos hacer un ejercicio que habitualmente provoca la misma reacción. Pedimos a la persona que haga dos listados. Uno con sus cualidades negativas o aspectos de su persona que le gustaría mejorar. Y otra con sus atributos y cualidades positivas. La respuesta suele ser la misma “el primer listado es muy fácil de hacer, se me ocurren muchas cosas que poner. Pero para el segundo…no se me ocurre nada”. ¿Cómo es esto posible? ¿Es que sólo tenemos cosas negativas? Sin embargo, las mismas personas que dicen lo anterior, reconocen que tienen una pareja que les quiere, una familia que les aprecia, varios buenos amigos que harían cualquier cosa por ellos… así que algo bueno tienen que tener ¿no?

¿Por qué no nos valoramos?

Como comentábamos antes, una parte importante de nuestra autoestima viene determinada por las experiencias que vivimos. Pero también por lo que nos enseñan desde pequeños. A la mayoría nos han dicho que tenemos que ser humildes. Y eso lo confundimos con no darnos importancia, con no valorar las cosas que hacemos bien. Pensamos que valorarse es sinónimo de soberbia. Y además solemos añadir que las cosas hay que hacerlas bien y punto, y si no mejor no hacerlas. Por lo que cuando algo no se nos da bien caemos en una frustración importante. Y cuando lo hacemos bien no nos alegramos ni nos premiamos por ello. Y eso sin contar con el continuo malestar o nerviosismo por la posible valoración que los demás hagan de nosotros.

Es habitual también dejar en manos de los demás lo que valemos como personas. Sin darnos cuenta de que la principal persona que se tiene que valorar y querer somos nosotros mismos. Y de nuevo, solemos hacer precisamente lo contrario. Somos nuestros principales críticos y a veces nos convertimos en nuestros peores enemigos. Nos exigimos y nos decimos cosas que jamás se nos ocurriría decir a un ser querido… entonces ¿por qué somos tan duros con nosotros mismos?

¿Con qué se asocia la baja autoestima?

Como comentaba al principio, la falta de confianza en uno mismo suele estar asociada a muchos de los problemas por los que las personas acuden a nuestra consulta. Por ejemplo, detrás de una depresión o de la ansiedad puede estar la falta de autoestima. Porque creemos que todo lo malo que nos pasa es por nuestra culpa, porque tenemos algún defecto que nos impide estar a la altura. O dejamos escapar oportunidades por miedo a enfrentarnos a ellas porque anticipamos el fracaso.

Pero además puede generar otra serie de problemas, como por ejemplo caer en relaciones de dependencia. Tener una excesiva necesidad de aprobación por parte de los demás que dirige nuestras emociones y nuestro comportamiento. Aislamiento, sentimientos de inutilidad, abandono de uno mismo, etc.

Por eso es vital tener una autoestima sana para sacar el mayor partido a nuestro día a día y poder disfrutar de todo lo que nos rodea. Así como ser un seguro que nos facilitará enfrentarnos a las situaciones difíciles que se nos presenten.

En las próximas entradas hablaremos sobre cómo detectar si nuestra autoestima está en forma y qué mecanismos podemos poner en marcha para confiar más en nosotros mismos 🙂

ansiedad

[Taller] Qué es la ansiedad y cómo controlarla

Talleres en Psicólogos MyP

En Psicólogos MyP además de la terapia individual y de pareja, realizamos talleres para adquirir herramientas que se puedan aplicar en el día a día.

Hoy os queremos presentar uno de esos talleres: Qué es la ansiedad y cómo controlarla.

La ansiedad sana es positiva. Nos ayuda a enfrentarnos a la vida. A las situaciones que requieran una reacción por nuestra parte. Pero la ansiedad malsana nos puede provocar muchísimo malestar. Tal como dice el psicólogo Albert Ellis: “La ansiedad sana o la inquietud por las cosas preservan la vida y conducen a buenos resultados; la ansiedad malsana, en cambio, puede acabar fácilmente con uno”.

En nuestro día a día nos enfrentamos a muchas situaciones que nos provocan malestar. Puede ser un problema en el trabajo, una discusión de pareja, un malentendido familiar, el no poder llegar a todas las cosas que nos exigimos… El resultado es que podemos sentir malestar físico y emocional. Dolor de cabeza, dolor de espalda, molestias intestinales, insomnio…. Y sentimientos de tristeza, notar que se nos escapa la situación de las manos o que no podemos enfrentarnos a ella.

En qué consiste este taller

Lo que pretendemos con este taller es desarrollar herramientas y técnicas que nos permitan conocer para así poder controlar la ansiedad malsana. Veremos como no es tanto la situación lo que nos provoca el malestar sino la forma en la que la interpretamos y nos enfrentamos a ella. Y veremos también cómo está en nuestras manos aprender a controlarla. Y sobre todo aprender a enfrentarnos con la mejor actitud y preparación posible a esas situaciones cotidianas que nos ponen a prueba.

Metodología

La metodología que utilizamos es participativa. Con grupos reducidos de un máximo de seis personas para facilitar el diálogo y la reflexión. Entregamos a cada participante un dosier con toda la información y los temas tratados en el taller.

Los realizamos en nuetra consulta de Madrid capital que se encuentra en la Calle Fernández de la Hoz 33, piso 3º centro izquierda (metro Iglesia, Gregorio Marañón o Rubén Darío). Tiene una duración de 2 horas y 30 minutos y el coste es de 20 € que se abonan en efectivo el mismo día del taller.

Habitualmente realizamos nuestro taller un domingo al mes. Iremos informando a través de nuestra página de Facebook del día y el horario de cada mes. Pero si quieres más información y/o reservar plaza puedes enviar un mail a pgarciapsicologa@gmail.com o enviarnos un mensaje a través de nuestra página de Facebook.

No dudes en escribirnnos si necesitas más información o cualquier aclaración 🙂

“Los miedos irrealistas y malsanos llevan a fuertes estados de ansiedad cuando, realmente, no hay peligro alguno o es de muy poca magnitud”. Albert Ellis.