CREENCIAS IRRACIONALES Parte II: cuáles son

 

 

En la entrada anterior honramos al profesor Albert Ellis explicando una de sus grandes aportaciones a la ciencia de la salud mental: el papel fundamental que las creencias, las ideas, las cogniciones, en definitiva, nuestro pensamiento, tiene en la creación de bienestar psicológico (o malestar). Hoy vamos a recordar cuáles son esas creencias irracionales que propuso Ellis entre los años 60 y 70 del siglo pasado:

  1. Es una necesidad extrema para el ser humano adulto ser amado y aprobado por prácticamente cada persona significativa de su comunidad.
  2. Para considerarse a uno mismo valioso se debe ser muy competente, suficiente y capaz de lograr cualquier cosa en todos los aspectos posibles.
  3. Cierta clase de gente es vil, malvada e infame y deben ser seriamente culpabilizados y castigados por su maldad.
  4. Es tremendo y catastrófico el hecho de que las cosas no vayan por el camino que a uno le gustaría que fuesen.
  5. La desgracia humana se origina por causas extremas y la gente tiene poca capacidad, o ninguna, de controlar sus penas y perturbaciones.
  6. Si algo puede ser peligroso o terrible se deberá sentir inquieto por ello, deberá pensar constantemente en la posibilidad de que esto ocurra.
  7. Es más fácil evitar que afrontar ciertas responsabilidades y dificultades de la vida
  8. Se debe depender de los demás y se necesita alguien en quien confiar.
  9. La historia pasada de uno es un determinante decisivo de la conducta actual, y que algo que ocurrió alguna vez y le conmocionó debe seguir afectándole indefinidamente.
  10. Uno debe sentirse muy preocupado por los problemas y las perturbaciones de los demás.
  11. Invariablemente existe una solución precisa correcta y perfecta para los problemas humanos, y que si esa solución perfecta no se encuentra, sobreviene la catástrofe.

 

El profesor solía reducir estas 11 creencias irracionales a 4:

  • “Sentirse horrible” (cuando horrible nos sentiríamos ante situaciones extremas que atentan contra nuestra supervivencia).
  • “No poder soportar algo” (cuando algo que no soportamos nos mataría, siguiendo el significado de la expresión no soportar algo).
  • “La necesidad-perturbadora” (cuando confundimos necesidad con deseo o incomodidad, cuando algo necesario, en término estricto, sólo es aquello que permite nuestra supervivencia biológica: necesario para la vida, no para la comodidad propia).
  • “La autocondena” (cuando por un error, fallo o imperfección nos juzgamos de forma global y condenatoria, por ejemplo, hablándonos a nosotros mismos de formas similares a ¡eres estúpido!… porque te has equivocado).

 

Recordando la entrada anterior, si creemos que ser criticado por… por ejemplo, un compañero de trabajo, es algo horrible, nos sentiremos atacados, menospreciados, humillados…, sentiremos esta realidad de forma extrema y nos comportaremos de forma congruentes con estas creencias y estos sentimientos: nos defenderemos del extremo agravio que para nosotros ha significado la crítica o nos esconderemos para no sufrir las tremendas consecuencias de una posible nueva critica.

 

¿Te reconoces sintiéndote de forma horrible por algo que te haya pasado que no haya puesto tu vida en peligro o que no haya supuesto una amenaza extrema y constante? ¿Reconoces sentirte en extremo abatida o abatido por pensar que no puedes soportar algo? ¿Observas una sensación de impotencia cuando no alcanzas algo que piensas que necesitas de verdad? ¿Cuándo ha sido la última vez que te has insultado, condenado o atacado en tus propios pensamientos?

 

¿Reconoces que un signo de rechazo de alguien viene acompañado de una fuerte emoción? ¿Te reconoces criticándote en extremo y sintiéndote horrible al cometer algún fallo? ¿Sientes odio hacia alguna persona y deseos de que reciba un daño “justo”? ¿Te derrumbas cuando tus planes no se cumplen? ¿Reconoces alguna situación en la que hayas pensado que nada puedes hacer para cambiar tu estado de ánimo?

 

Si es así es posible que tus sentimientos estén siendo originados por tus creencias. Repasa de nuevo las creencias que Ellis encontró en la sociedad en la que vivió, hace ya más medio siglo, y observa si pueden seguir existiendo en la sociedad actual, si pueden estar influyendo en las emociones negativas que hoy experimentes. Y entonces, critica aquellas creencias que no se ajusten a la realidad, que sean extremas, que pongan tu felicidad en manos de terceras personas. ¡Piensa sano para sentirte mejor!

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