LIMITA TUS RELACIONES TÓXICAS I – Conoce la persona tóxica y sus emociones

Copyright Manuel Taboada

¿Cómo sabemos lo que es tóxico y lo que no?

Antes de poder cambiar nada de nuestras relaciones tóxicas necesitamos primero, conocernos. Para saber si estás en una relación tóxica debes mirar en tu interior. ¿Cómo te sientes cuando te encuentras con otras personas? Si en general, y con la mayoría de las personas, el sentimiento es de angustia, tal vez necesites buscar ayuda profesional. Puedes escribirme para cualquier consulta aquí o directamente a esta dirección: manuel@psicologosmyp.com.

En cambio, si puedes identificar con facilidad unas pocas personas ante las cuales no te sientes tranquilo o tranquila, este es el momento de cuestionar si son o no son relaciones tóxicas. Hay muchas definiciones de qué es una relación tóxica. A mi me gusta definirla como aquella que frena el desarrollo de tu salud plena. Es una definición sencilla. Si piensas que hay relaciones que, a la larga, están causando daño a tu salud física, financiera pero también mental, emocional o social, debes plantearte si deseas mantener esa relación en tu vida o no.

Antes de conocer con detalle cómo identificar bien las relaciones tóxicas en tu vida (eso se verá en el siguiente capítulo), hoy vamos a conocer a quien sí ejerce toxicidad. Se les ha llamado de múltiples formas, en múltiples clasificaciones: los envidiosos, los egoístas, los autoritarios, los chismosos… Temperamentales, manipuladores, pesimistas, víctimas, maltratadores, sociópatas, absortos en sí mismos, descalificadores, negativos, intolerantes… Podría continuar. Sin embargo, prefiero ofreceros un punto de vista diferente.

¿Por qué hacen cosas tóxicas las personas tóxicas?

Existen multitud de blogs, charlas y videos en la red hablando de desechar de nuestras vidas a las personas tóxicas. Como si fueran una especie de mal del que hay que alejarse. Hay artículos que parece que incluso condenan a la persona toxica a alguna especie de trágico exilio. Yo no estoy de acuerdo, al menos no en el extremo de ignorar por completo a quien lleva a cabo comportamientos tóxicos.

Me explico. Me parece fundamental primero conocer qué motiva a las personas a comportarse con toxicidad. Nótese que ya he mencionado dos veces “personas que se comportan tóxicamente” y no “personas que son tóxicas”. Con esto quiero decir que es muy difícil que ninguna de las lectoras o de los lectores no haya sido nunca una persona tóxica. Todos nos hemos comportado alguna vez de forma tóxica. ¿Quién no ha actuado bajo la envidia alguna vez? ¿O de forma agresiva? ¿Alguno o alguna que no haya sido negativo alguna vez? La diferencia con los que llamamos “personas tóxicas” es la tendencia. La frecuencia de estos comportamientos.

Las personas que suelen comportarse contigo de forma tóxica son las que están acostumbradas a “emociones tóxicas” en algunas de sus relaciones personales. El exceso de miedo y la inseguridad son las reinas en el mundo relacional de quien llamamos tóxico. Cuando es el miedo el que rige las relaciones personales (o algunas de ellas), las respuestas suelen ser tóxicas. Especialmente cuando no tenemos conciencia de ese miedo.

Pongo algunos ejemplos. El miedo a quedar en ridículo puede hacer que ridiculicemos como un ataque preventivo. El miedo a ser rechazado puede hacer que elogiemos en exceso o que ataquemos sin motivo. ¿Qué miedos puede tener la persona que se comporta contigo tóxicamente? Lo mismo ocurre con la inseguridad, que puede hacer que pregunte constantemente, agotando a la otra persona. También puede hacer que ponga a prueba la relación, espiando, de formas sutiles o directas, a algunas personas con las que se relaciona. Tal vez te ayude preguntarte: ¿hay inseguridades que esté ocultando detrás de la toxicidad con la que se relaciona contigo?

Pero lo más peligroso ocurre cuando la inseguridad y el miedo se transforma en el placer de manipular. Personas que desean comprobar su capacidad de diversión, de poder y de control a través de jugar con conseguir que otras personas cambien su comportamiento, siendo más placentero cuando esta manipulación es dañina para la persona víctima de su juego. Me gustaría decir que, por suerte, estas personas son, estadísticamente hablando, muy pocas. Son los malos de las películas. También personas reales, pero no hay que alarmarse. Son pocas y se las puede desenmascarar.

¿Tiene lo tóxico algo de bello?

No podría despedirme (muy a pesar de colegas y asesores que me advierten de escribir entradas más cortas, pequeñas y sencillas), sin hablar del sentido que yo encuentro en todo esto. Porque os recuerdo que la belleza, en parte, está allí donde encontramos un sentido a lo que nos ocurre.

Si entendemos que las “personas tóxicas” forman parte de la vida y que, por tanto, deben tener algún sentido en ella, podríamos llegar a la siguiente conclusión: el miedo, la inseguridad y el placer por controlar las relaciones que tienen las personas tóxicas, pueden servirles para sentirse valientes, seguras y capaces. Esto puede que te ayude a no sentirte vacío, triste o frustrado por el hecho de que en tu vida haya personas tóxicas. No están allí por ti, sino por ellos mismos o ellas mismas, para procurarse sus propios beneficios personales y emocionales.

Espero que, con ayuda de estas entradas, con ayuda de tu propia curiosidad para descubrir cómo funciona la vida y, en particular, las relaciones tóxicas, decidas darles un sentido a aquellas que estén ahora en tu vida. ¿Qué te enseñan sobre ti mismo o sobre ti misma, qué retos te plantean, qué te frena a cambiarlas? Mi intención es que la próxima entrada te ayude a descubrir cómo reaccionas en tus relaciones tóxicas y por qué lo haces. Estás a tiempo de dejar comentarios y realizar preguntas. Intentaré responderte lo mejor posible en las próximas entregas.

Un fuerte abrazo,

Manuel Taboada.

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