Cuatro señales para evitar la escalada de violencia de género o por qué ella no puede abandonarle

 

 

En la labor que desempeño como psicólogo en el campo de la intervención social puedo observar cómo muchas veces la mujer que está siendo maltratada no se ve capaz de abandonar una relación tan tóxica como la que está sufriendo. “No puedo evitar amarle, sí, se lo que me dices, pero no puedo”. Algunos de mis colegas de servicios sociales me preguntan por qué. ¿Por qué algo tan evidente como un puñetazo o el insulto constante no es suficiente? ¿Conoce o ha conocido usted alguna mujer que, a pesar de todo, de sus consejos y los de sus familiares y amigos, sigue atrapada en esa relación? ¿Por qué no es capaz de abandonarle? Por que me temo que, nuevamente e incluso para estas situaciones, lo realmente importante no es lo que nos ocurre, sino cómo lo interpretamos.

Todo puede comenzar como un cuento de príncipes y princesas. La amante mujer y el apasionado hombre. Enamorarse es relativamente fácil. Nuestro cerebro se ve inundado de hormonas y señales químicas que hacen que todo lo que veamos de nuestra pareja pase por el filtro del amor. Y comenzamos la relación convencidos del incalculable valor de ese sentimiento. Un amor teñido, inevitablemente, por los valores de nuestra cultura, un amor romántico. Y por eso luchamos, a pesar de las adversidades, para que nuestro amor triunfe. ¿Qué adversidades son a las que me refiero? El tipo de adversidades por las que pasan dos personas que se aman saludablemente son sutilmente diferentes a las adversidades que pasan dos personas que se aman tóxicamente, sobre todo al principio de la relación, cuando no hay ni insultos ni puñetazos, cuando todo es increíblemente bello. Sin embargo, si creemos demasiado en ideas sexistas (el hombre debe ser de tal manera y la mujer debe ser de tal otra) podemos pasar inadvertidas las señales de estar involucrándonos en una relación de violencia de género.

Pasa despacio, poco a poco, confundiendo, con cada día que pasa, que la relación tóxica que tenemos es una relación “normal”, convencidas de nuestro amor. ¿Qué señales son estas que nos avisan de que podemos estar entrando en el laberinto de la violencia de género?

 

  1. Cuando el bienestar emocional de tu pareja depende de ti o “no me hagas sentir mal”.

Es el chantaje emocional clásico, el de toda la vida. Él podría decirte cosas como estas: “si me quisieras, te darías cuenta de que me enfado porque eso que haces (véase: hablar por el whatsapp con un amigo o llevar la ropa que te gusta, por ejemplo) me hace sufrir y si realmente me quisieras, no lo harías”. Y piensas que el amor será más fuerte que estas discusiones y decides complacerle. Porque le quieres y porque crees que él te quiere, comprendes sus enfados. Tiene lógica: eres tú quien causa su malestar y por eso te sientes culpable. No quieres hacerle sentir mal, no quieres hacer que se enfade y no quieres sentirte culpable. Sin embargo, esto nunca es cierto. Tú no causas daño a tu pareja ni eres responsable de sus enfados. Es tu pareja quien sufre por cómo interpreta tus comportamientos, él es el responsable tanto de su bienestar emocional como de su malestar y es responsable de sus enfados. Todas y todos somos responsables de nuestro propio bienestar por que este depende de cómo interpretamos las cosas que nos pasan. No es justo para contigo misma que te sientas culpable. Sin embargo lo sientes, y sintiéndote culpable comprendes que le quieres. Si no hubiera amor, no te sentirías culpable. Y continúas con la relación, convencida del valor de ese amor.

  1. Cuando las razones de tu pareja son poderosas o “tú no tienes razón”

 

Es el momento en que, con cada día que pasa, de forma muy sutil, poco a poco… comienzas a dudar de ti misma. Sus enfados van a más. A veces se enfada por cosas triviales. Por que viene estresado, dice, o por que no lo sabe, sólo dice que tiene mal humor. Que no le comprendes y que no tienes razón. Que si no te das cuenta de lo que haces, de la importancia que tiene aquello que le enfada. Pero tú le aceptas como es. Él también tiene muchas otras cosas buenas. Si bien puede pensar que no tienes razón en muchas cosas, también te dice que te admira por otras. Con tu familia y con tus amigos, en realidad, se comporta estupendamente, es encantador con los demás. Y es inteligente, sus razones y explicaciones tienen sentido, en realidad no las puedes rebatir. Y tiene buen corazón, muchas veces te promete una cena romántica, o hacerle mil y un regalos: él quiere hacerte sentirte bien. Pero no nos llevemos a engaños. Si te admirara, escucharía tus razones y admitiría no tener siempre la razón. Si quisiera hacerte sentir bien, no te prometería nada, simplemente lo haría. Pero tú ya has empezado a admirarle, a entender que él es inteligente y bueno con los demás y que sería mejor escucharle porque has empezado a dejar de creer en ti y en tus razones. Y continúas con la relación, convencida de que tu admiración por él es otra señal del valor del amor.

 

  1. Cuando tu pareja es un hombre o “lo que debes hacer como mujer”

 

“Los hombres son de Marte y las Mujeres de Venus” fue un libro con mucho éxito. Su éxito residía es señalar las diferencias entre mujeres y hombres. Sin embargo, estas diferencias malentendidas son excusas que el hombre maltratador expone cuando comienza a recluir a la mujer en la cárcel del amor tóxico. Nuevamente, comienza poco a poco. Tus ganas de amarle se traducen en ganas de cuidarle. Al fin y al cabo, él es el líder de la familia. Es lógico que te pida que le cuides y que quiera tener tiempo para él. Es lógico que quiera comprobar que todo vaya bien en vuestra relación, y en vuestro hogar si vivís juntos. Comprendes que se enfade si las cosas no están a su gusto porque es lógico pensar que si no conoces lo que le gusta, no le amas. Porque tú debes cuidar de tu familia, te reprocha cuando hay un problema en casa. Es lógico, es tu hombre. Sin embargo, poco a poco, vas asumiendo cada vez más responsabilidades y cada vez tienes menos tiempo para ti. Es un sutil engaño. Si realmente te quisiera, te ayudaría en las responsabilidades del día a día, no decidiría por él mismo cómo deben estar las cosas en casa o en vuestra relación y no actuaría como si fuera el dueño de la casa, sino que actuaría como si ambos lo fuerais. Pero tu hombre tiene mucho de lo que siempre has deseado, en realidad es fuerte y esta pendiente de que todo vaya bien. Y asumes tu papel como mujer, evitando sus cabreos. Y continuas con la relación porque así es el amor entre hombres y mujeres, intentando convencerte de su valor.

 

  1. Cuando tu pareja te quiere para él o “deja de ver a esa gente”

 

Ha llegado el momento en que el círculo de la violencia de género empieza a estrecharse. Primero dejas de hacer cosas para no hacerle daño y evitar sentirte culpable. Luego comienzas a creer en sus razones dejando las tuyas de lado. Después ejerces tu papel de mujer, madre y esposa con fervor, haciendo lo posible por no echar leña al fuego de las discusiones y comprometiéndote con la relación. Te ha hecho sentirte culpable por tu comportamiento, ha reducido tu autoestima y ha ocupado todo tu tiempo. Las discusiones son cada día mayores y con cada grito te sientes más pequeña. Y ahora, casi sin darte cuenta, has dejado de ver a tus seres queridos. Pendiente de su bienestar y cada día más convencida de que tiene razones poderosas para exigírtelo, te pregunta por tus horarios. Te ha impedido salir sin su consentimiento. No quieres volver a discutir. Si para ello debes comprender que tu hermano o tu madre, tus amigas o tus compañeros de trabajo son una mala influencia, haces el esfuerzo. Ya no quieres contarle a tus seres queridos que las cosas van mal en tu relación. No te comprenden. Cuando se lo cuentas, no te ayudan sino que te cuestionan, te critican. O no se creen que tu pareja pueda tratarte mal a veces, gritarte o insultarte. Y cuando se lo cuentas a él, tu pareja se irrita porque los demás están en contra de vuestra relación. Pero a pesar de los gritos y discusiones, de que cada vez haces más esfuerzos por la relación, sigues encontrando motivos para el amor. Son ya cada vez menos los momentos en que disfrutas de tu hombre, pero esos momentos son especiales. Mágicos. Merece la pena, piensas.

 

 

Llegados a este punto, la mujer victima de violencia de género se siente cada vez más encadenada. Culpable de la violencia que sufre, pues está convencida de que su comportamiento es el causante de los enfados desmesurados de su pareja, preocupada por no hacerle daño. Confusa con el sentido de su propia vida y dudando permanentemente de la validez de sus pensamientos. Agotada por las tareas de casa y por sus esfuerzos por complacer a su pareja, sin un espacio para su privacidad y sin un sentido de proyecto vital propio, existiendo un único proyecto, el proyecto del agresor. Separada de los demás, no encuentra consuelo o consejo, cada vez más convencida de que su estilo de vida no puede cambiar. Aquí ya se han forjado las mayoría de las condiciones para que la violencia física aparezca sin que la mujer pueda defenderse o romper sus vínculos con el agresor.

 

A muchas personas no deja de llamarles la atención cómo las mujeres maltratadas psicológica o físicamente mantienen la relación de abuso. La explicación es compleja, pero está determinada por cómo ellas interpretan la violencia en la relación y los escasos periodos de paz. No nos debe extrañar los deseos de no denunciar, de volver con su pareja, de creer que su amor por él tiene un valor, de verse incapaz de desprenderse de él, asustadas por sus reacciones o atrapadas en sentimientos de indefensión. Por eso, desde Manuel y Pilar psicólogos queremos avisar a todas las mujeres antes de que se vean involucradas en una relación tóxica, antes de creer que sin él no hay nada, antes de sentirse indefensas o de pensar que tal vez, debajo del abuso, exista algún tipo de amor. Si estás empezando a tener dudas, si quieres consejo profesional para ti o para un ser querido, no dudes en ponerte en contacto con nosotros. Estaremos a tu entera disposición para buscar juntos los caminos hacia el bienestar personal.

 

 

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