EMOCIÓN Y PENSAMIENTO, SUS 7 SECRETOS MEJOR GUARDADOS

 

Las emociones y los pensamientos forman parte de nuestras vidas tanto como el beber y el dormir, están presentes en nuestra cotidianeidad, como lo están el sol por el día y la luna por la noche. Sin embargo a veces se nos tornan bien intrigantes y misteriosos. Dos compañeros de viaje que nos acompañan de forma constante. Unas veces nos hacen regalos agradables: sosiego, amor, alegría… Otras veces, por el contrario, nos acompañan sin nuestro permiso, llamando insistentemente a nuestra puerta con mensajes desagradables: “¡cuidado, no vayas a lamentar lo que haces o dejas de hacer!”, “¿y si coges una enfermedad por hacer eso o lo otro?”, “¡pero cómo eres así, no ves que así no vales!”. Desde hace siglos se viene cuestionando qué relación tienen entre ellos estos dos compañeros inseparables: el pensamiento por un lado, y la emoción por el otro. ¿Por qué siento tristeza o alegría, por qué odio o atracción? ¿Es acaso cierto que se pueden dominar las pasiones? ¿Si al pensar en cosas agradables siento también cosas agradables, puedo simplemente cambiar mis emociones con el pensamiento? Estas y otras muchas preguntas han estado presentes desde que existen registros escritos (y seguramente desde hace mucho tiempo atrás).

 

Tras años de estudios y acumulación de multitud de conocimientos, os presentamos los secretos de las emociones y pensamientos que nunca (o casi nunca) nos enseñaron cuando éramos pequeños o pequeñas:

 

  1. Las emociones NO están determinadas por lo que nos ocurre, sino por cómo pensamos: es el pensamiento el que mayormente determina lo que sentimos.

 

Es curioso cómo de común son expresiones del tipo: “me molesta la actitud de esta persona, no la soporto” o “odio los días lluviosos, me ponen triste” o, por ejemplo, “¡que bien que ha llegado el fin de semana!” . Multitud de cosas que nos ocurren nos son molestas, nos irritan, nos enfadan… o nos alegran. Pues bien, como ya decían los antiguos, allá por el siglo primero de nuestra historia: “no pretendas que las cosas ocurran como tú quieres, desea, más bien, que se produzcan tal y como se producen y serás feliz” (Epicteto de Frigia). Epicteto nos quería decir que depende de lo que esperemos (pensemos) del mundo, así nos sentiremos. Los atascos, se dan. Los días lluviosos, existen. Las actitudes que nos molestan de los demás, ahí están. Empecemos por darnos cuenta de que no todas las cosas son como nos gustarían que fueran y que deseemos que algo sea distinto a cómo en realidad es, no es motivo necesario para desesperarse y sufrir.

Que es el pensamiento el que mayormente determina lo que sentimos es un conocimiento que, si bien para la mujer y para el hombre occidental parece contradictorio, pues desde la infancia nos suelen enseñar que la felicidad se alcanza consiguiendo nuestras metas, en el lejano oriente es algo que se viene aceptando y practicando desde mucho antes que apareciera la sociedad industrializada. Las filosofías antiguas tuvieron desarrollos distintos en distintos lugares. Desde Grecia fue extendiéndose por Europa la idea de que la mente humana es capaz de conocer las partes que conforman la realidad y, por tanto, modificar ésta a imagen y semejanza de sus necesidades para alcanzar la felicidad. Por el contrario, en oriente la filosofía tomó otro camino: para alcanzar la felicidad, el conocimiento de la mente humana puede llevar a la supresión del sufrimiento. Una filosofía se dirigió hacia el exterior de la mente, la otra hacia el interior. Hoy tenemos muchos ejemplos de cómo estas dos filosofías buscan un reencuentro. Y es la propia psicología cognitiva, validada empíricamente en multitud de investigaciones científicas, la primera revolución a este respecto. En occidente, hoy nos estamos dando cuenta de que es el poder del pensamiento, de aquello que interpretamos de la realidad, lo que determina nuestros sentimientos y emociones.

 

  1. Las emociones que generan malestar NO son, en sí mismas, negativas ni desechables. Todas las emociones son válidas e importantes.

 

Damos a las emociones el significado de bueno o malo con bastante facilidad. Malo es estar triste, bueno es estar alegre. Mala es la ira, buena la paz. Buena es la pasión, malo el aburrimiento. Entonces, ¿de qué sirven las emociones que generan malestar? ¿Quién las puso ahí, para qué, por qué simplemente no se inventaron? Pero en realidad (así lo muestran muchos estudios) se inventaron para ayudarnos. Son compañeras de viaje que a veces molestan, pero si no estuvieran… ya os podéis imaginar qué sería de nosotros. No tendríamos miedo a hacernos daño físico, no sentiríamos asco por la comida podrida, tampoco vendría nadie a consolarnos si no nos viera triste, ni nos defenderíamos de nadie sin la ira, es cuestión de balanza. ¿No será eso, el exceso, el que es negativo y desechable?: exceso de tristeza, de ira, de aburrimiento… Hoy conocemos la importancia de las emociones para la adaptación de las personas al medio en el que viven. La psicología moderna está abriendo un campo de investigación novedoso, la psicología positiva. El cambio es radical: estudiar las fortalezas en vez de estudiar lo que nos hace sufrir. Estudiar las características de las personas que alcanzan salud, salud emocional, en vez de estudiar las características de las personas que mantienen un sufrimiento prolongado debido a una salud emocional desmejorada. Lo que se desprende de estos estudios es que es nuestra relación con las emociones negativas, aquellas que producen malestar, lo que determina la salud. Aquel que interpreta las emociones desagradables como una señal para el cambio, en contraposición a aquel que las interpreta como una señal de alarma, aquel que no evita sino que afronta las emociones desagradables, tiene más probabilidades de alcanzar un bienestar equilibrado, sin exceso de emociones dañinas, sin exceso de emociones placenteras.

 

  1. SÍ somos capaces de cambiar nuestro estado emocional (si sabemos cómo…)

 

Cuando vivimos un exceso de odio, de miedo, de ira, de aburrimiento, de tristeza…, a veces nos sentimos atrapados, incapaces de cambiar “el chip”. Uno de los principales obstáculos para cambiar nuestras emociones es, precisamente, creer que no se pueden controlar, que las emociones no dependen de nosotros en absoluto. Tal y como decía Albert Ellis, la idea de que la desgracia humana se origina por causas externas y la gente tiene muy poca capacidad o ninguna de controlar sus perturbaciones es una idea, en sí misma, irracional. El hecho de que una cantidad de personas lo crean verdadero, no lo hace verdadero. Así, aquello que duele de lo que ocurre fuera es, en esencia, un dolor que se origina dentro de uno mismo. El dolor no está ahí fuera. Cuando nos damos cuenta de que el dolor se origina al pensar que lo de fuera no debería ser de tal forma o es más peligroso de lo que en realidad es, empezamos a comprender la irracionalidad de dicha idea. Otras veces ocurre que hemos intentado mil maneras de evitar ese sufrimiento, ese desbordamiento de emociones negativas, sin éxito, llegando a la conclusión de que nada podemos hacer. Cuando no conocemos los secretos de las emociones y pensamientos (ni hemos practicado las habilidades que nos desvelan), no conocemos cómo afrontar las emociones y los pensamientos desagradables. Y cuando no conseguimos desembarazarnos de ellos, aumentamos la creencia en que no somos capaces. Cada intento frustrado, alimenta la idea de que nada podemos hacer. Esto puede pasar porque, como se ha contado al principio, hay secretos de las emociones y los pensamientos que nunca (o casi nunca) nos han contado. Ya hemos desvelado tres de esos secretos: 1) es el pensamiento el que determina mayormente lo que sentimos (y no al revés); 2) no hay emociones malas ni tampoco emociones buenas, sino agradables o desagradables y todas son válidas e importantes y; 3) sí somos capaces de manejar nuestro estado emocional y evitar encadenarnos a emociones, pensamientos y sentimientos desagradables.

 

Te proponemos mantener la atención al resto de secretos que te ayudarán a conocer cómo puedes hacerte un poco más dueño de tus emociones. En la próxima entrada desvelaremos los restantes 4 secretos… ¡Te esperamos!

2 thoughts on “EMOCIÓN Y PENSAMIENTO, SUS 7 SECRETOS MEJOR GUARDADOS

  1. Chicos! me gusta mucho!
    Me parece fundamental recalcar el secreto de que TODAS las emociones son validas e importantes. Aprender a identificar y aprovechar las ‘emociones negativas’ creo que es un paso muy importante dentro de la terapia. El darse el derecho a estar enfafado, triste, sentir angustia…nos libera de la obligación de eliminar o enterrar esa emoción, y nos permite conocernos un poco mas y poner en práctica el ‘autocontrol’ de lis pensamientos. Meter esas emociones bajo la alfombra solo servirá para que terminen pudriéndose y nos harán mas daño todavia. Parase a analizar de donde vienen y si yo estoy haciendo algo para que se incrementen ayudará a tomar conciencia del poder que tengo sobre mi estado anímico y emocional.

    Deseandito de leer los otros 4. 😉

    1. Muchas gracias Konkhy. ¡Reivindiquemos el derecho a sentirnos mal! A veces parece que no podemos como dices, enfadarnos, estar tristes o angustiosos, pero somos personas y estas cosas forman parte de la vida. ¡Un besazo!

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