LA PREOCUPACIÓN…¿SIRVE DE ALGO?

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Si alguien te preguntara: ¿Qué opinas de la preocupación? ¿Crees que es bueno preocuparse? ¿Para qué sirve? Seguramente responderías, por ejemplo, que la preocupación es buena, porque ayuda a resolver los problemas, motiva para hacer las cosas, ayuda a prevenir o evitar sucesos negativos o reduce la posibilidad de que ocurran. Este tipo de respuestas las dieron un grupo de sujetos sometidos a un estudio sobre la preocupación que se realizó en el año 2004 (Dugas, Buhr, y Ladouceur).

Ahora imagina que es sábado por la noche y has quedado con tu pareja para cenar. Va a pasar a recogerte en coche a las 21 horas. Son las 21.30 y aún no ha llegado, comienzas a preocuparte porque hace unos días tuvo un pequeño accidente en la carretera, sin ninguna consecuencia. No es habitual que se retrase, además no te ha avisado…es posible que se haya vuelto a repetir el accidente, pero esta vez con alguna consecuencia porque si no te habría avisado de que iba a llegar tarde…así que tu preocupación aumenta aún más. Empiezas a sentir bastantes nervios y ansiedad… ¿habrá tenido un accidente?

Si las preguntas del principio te las hicieran ahora, ¿seguirías pensando que la preocupación ayuda a resolver el problema y evita que ocurran sucesos negativos, como por ejemplo un accidente de tráfico?

Parece que por norma general las personas vemos la preocupación como algo positivo, algo que “hay que hacer”, “tienes que preocuparte para que todo vaya bien”, pero puede que no sea tan buena ni recomendable como pensamos. La clave está en diferenciar la preocupación patológica de la adaptativa. Reflexiona un momento y piensa si habitualmente, en el trabajo, en casa, con los amigos, en tu día a día la preocupación:

  1. Te ayuda a resolver los problemas en el caso de que estos se presenten.
  2. Te ayuda a disminuir la probabilidad de que aparezcan los problemas.
  3. Te ayuda a sentirte mejor, más tranquilo/a y seguro/a.

Si tu forma de preocuparte por las cosas reúne estas condiciones estamos ante la preocupación adaptativa, es positiva y ayuda a afrontar las dificultades del día a día. Si por el contrario, no cumple estos requisitos es muy posible que además de no ayudarte a solucionar los problemas, te genere nervios, ansiedad, malestar, etcétera.

En las personas con trastorno de ansiedad aparece este tipo de preocupación y además en su mayor parte se da por cosas que tienen posibilidad de que ocurrir pero con una baja probabilidad (por ejemplo, un accidente de tráfico, caer enfermos, un despido en el trabajo sin que haya ningún motivo o indicio para pensar que puede ocurrir).

Te invito a que en los próximos días descubras que tipo de preocupación tienes habitualmente, ante qué situaciones aparece y si te ayuda o por el contrario dificulta en tu día a día.

Y por último una pequeña recomendación:

DEJA DE PREOCUPARTE Y EMPIEZA A OCUPARTE!!!

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