LOS SESGOS COGNITIVOS O CÓMO NUESTRA MENTE BUSCA SEGURIDAD

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LOS SESGOS COGNITIVOS O CÓMO NUESTRA MENTE BUSCA SEGURIDAD

 

La mente humana es una experta en buscar seguridad, certidumbres. Y menos mal que es así. No podríamos dedicar tiempo suficiente en esta vida a comprobar que todo lo que pensamos es cierto. Por ejemplo, observando el lenguaje no verbal de mi jefe puedo intuir que no es buen día para pedirle un favor o puedo decidir invitar a una cita a la compañera que tanto me atrae porque intuyo que hay atracción entre nosotros. Si no fuera por esta clase de intuiciones no podríamos manejarnos en la vida, nos veríamos obligados o bien a dudar de forma constante, o bien a preguntar y comprobar cada hilo de pensamiento. Sería agotador. Otras veces, en vez de considerar unos pensamientos como intuiciones, estamos convencidos de que son completamente verdad. “Mi jefe está enfadado conmigo, mira cómo me ha mirado”; “Marcos nunca se fijará en mi”; “Siempre me pasa lo mismo”; “Nada hay que me guste de este trabajo”; “¡No lo soporto!”. Son atajos que nuestro cerebro utiliza a la hora de evaluar, valorar, pensar la realidad, para así evitar un esfuerzo innecesario, pero son atajos erróneos (no representan la realidad en toda su complejidad). El cerebro aprende, con las primeras experiencias, que un aspecto de la realidad es de una determinada manera. Construye creencias sobre “mi jefe”, “Marcos”, “lo que me pasa siempre”, “mi trabajo”. Una vez creemos algo, tendemos a confirmarlo. Son herramientas que la evolución natural nos ha brindado para tener así mayores grados de seguridad y tranquilidad. Pero estos atajos dejan de ser útiles cuando provocan sufrimiento innecesario, se convierten en atajos erróneos o sesgos cognitivos. Si creemos que no podemos soportar algo, sufriremos (y probablemente nos equivocaremos). Si en discusiones con nuestra pareja le expresamos que siempre nos infravalora, sufriremos (y probablemente nos equivocaremos). Si creemos que es necesario fijarnos en lo “negativo”, obviando otros aspectos de esa realidad, sufriremos (y probablemente nos equivocaremos).

A continuación os presentamos los atajos erróneos o sesgos cognitivos que la psicología ha descubierto que se dan con mayor frecuencia. Para superar el sufrimiento provocado por un pensamiento sesgado, proponemos entrenar la mente en detectarlos y rebatirlos, manteniendo una actitud flexible y abierta, sin prejuzgar la realidad.

 

– ABSTRACCIÓN SELECTIVA

Atajo para atender sólo un aspecto (normalmente negativo o doloroso) de una realidad, sin observar otros detalles. Para detectarlo, pregúntate: ¿estoy valorando todos los aspectos de la situación?; ¿estoy fijándome sólo en lo negativo?

 

– PENSAMIENTO DICOTÓMICO

Atajo para valorar la realidad de una sola manera global y en términos de contrarios. Para detectarlo, observa cuándo en tu pensamiento o en tu expresión oral estés empleando palabras como: todo, siempre, nada, nunca, etc.

 

– INFERENCIA ARBITRARIA

Atajo para llegar a una conclusión sin hechos suficientes o incluso con hechos que contradicen esa conclusión. Las inferencias arbitrarias más comunes son tener la certeza de que sabemos lo que el otro piensa o tener la certeza de que sabemos lo que va a pasar. Los detectarás cuando sufras por estar convencido de que otra persona piensa “mal” de ti o por estar convencido de que a ti o a personas queridas les va a pasar algo “malo” o van a salir “mal” las cosas.

 

– SOBREGENERALIZACIÓN

Atajo para, a diferencia de la inferencia arbitraria, sacar conclusiones generales a partir de un sólo hecho de todos los que forman un aspecto de la realidad, que si bien sí existe, no define dicha realidad enteramente. Detectarás este atajo cuando estés diciendo o pensado cosas como: “he vuelto a equivocarme (un hecho cierto), soy un desastre (una sobregeneralización a todo tu ser)”.

 

– MAGNIFICACIÓN Y MINIMIZACIÓN

Este atajo, a diferencia de la inferencia arbitraria y la sobregeneralización, resta importancia a unos aspectos de la realidad y da una excesiva importancia a otros, sin llegar a dicotomizar. Lo detectarás cuando pienses o digas cosas como, por ejemplo: “sí, hubo momentos en que disfruté de esa relación pero al final nos separamos, así que da igual que disfrutara”.

 

– PERSONALIZACIÓN Y DESPERSONALIZACIÓN

Atajo en donde el cerebro encuentra la única causa de lo que ocurre en nosotros (personalización) o, por el contrario, en el comportamiento de los demás (despersonalización), sin hechos que lo demuestren. Lo detectarás cuando o bien te culpes de todo lo sucedido o culpes a los otros. Unas buenas preguntas para descubrir estos sesgos son: ¿estoy culpándome de algo que no he hecho?; ¿estoy tomándome algo personalmente sin saber si realmente tiene que ver conmigo?

 

–   PENSAMIENTO CATASTROFISTA

Atajo que nos lleva a concluir que no podremos superar un aspecto de la realidad que nos disgusta, incomoda o duele. Para detectarlo observa si piensas o dices: “¡No lo soportaré!”.

 

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